Pensamientos vespertinos

El remedio de Dios para la recaída espiritual

Toda recaída espiritual supone la gracia ya poseída; Cristo no niega su obra, y nos invita a examinar el alma y regresar a la cruz.

Toda declinación espiritual en el verdadero creyente implica necesariamente la posesión real de la gracia. Nunca, ni en la condición más baja del creyente, niega Cristo su propia obra en el alma. ¡Qué Salvador tan paciente y lleno de gracia es el nuestro! La primera causa de la recaída es, sin duda, el estado descuidado del alma: quien vive sin examinarse no debe extrañarse de hallarse al borde del desaliento, sus evidencias perdidas y su esperanza oscurecida. El remedio es examinar delante de Dios el estado real del alma, reconocer dónde se perdió terreno, retrazar el camino y exponerlo todo a Dios tal cual está.

Contristar al Espíritu de Dios es causa fecunda de recaída. Aún nos queda mucho que aprender de nuestra entera dependencia del Espíritu Santo. Busquemos de nuevo a ese Espíritu que hemos alejado; imploremos su retorno y roguémosle que, por amor a Jesús, visite de nuevo el alma. Entonces volverán los días felices de los primeros años, y cantaremos como en los días de nuestra juventud.

La distancia de la cruz contribuye poderosamente al declive espiritual. Al apartarte de su sombra abandonaste la región de seguridad, luz y paz. Pero escucha el remedio: entrégate de nuevo a los atractivos de la cruz. Ningún querubín ardiente ni espada llameante guarda ya su acceso; la sangre expiatoria abrió el camino, y el Sumo Sacerdote intercesor lo mantiene abierto para todo pródigo arrepentido. Vuelve a la cruz de Cristo; allí hay vida, paz y reposo para el cansado peregrino.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - October 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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