Los cristianos no debían suponer que el conocimiento religioso, o los privilegios cristianos, les daban derecho a despreciar a los amos paganos, ni a desobedecer los mandatos legítimos, ni a exponer sus faltas a otros. Y los que gozaban del privilegio de vivir con amos creyentes, no debían negarles el respeto y la reverencia debidos, porque eran iguales en cuanto a los privilegios religiosos, sino que debían servirles con doble diligencia y gozo, por causa de su fe en Cristo, y como partícipes de su libre salvación.
No debemos aceptar como sanas palabras sino las palabras de nuestro Señor Jesucristo; a estas debemos prestar un asentimiento sincero. Por lo común, los más orgullosos son los que menos saben; porque no se conocen a sí mismos. De ahí provienen la envidia, las contiendas, las injurias, los malos juicios, y las disputas que son toda sutileza y carecen de solidez, entre hombres de mentes corrompidas y carnales, ignorantes de la verdad y de su poder santificador, y que buscan su propio provecho mundano.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Timothy 6:1-5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.