Él no vino para ser servido; si este hubiera sido su propósito, nunca habría abandonado la gloria del cielo, donde nada le faltaba, donde los ángeles le alababan y le servían.
Él vino para servir. Iba por todas partes haciendo el bien. Se olvidó por completo de sí mismo. Sirvió a todos cuantos encontró, que quisieran recibir su servicio. Al fin dio su vida en el más absoluto servicio, entregándola como sacrificio expiatorio por los demás. No vino para ser servido, sino para servir.
Tú dices que quieres ser como Cristo. Le pides que imprima su propia imagen en tu corazón. Pues bien, aquí está esa imagen. No es un vago sueño de perfección lo que debemos tener en mente cuando pedimos ser hechos semejantes a Cristo. Los monjes católicos creían que se asemejaban a Cristo cuando se retiraban al desierto, lejos de los hombres, para vivir en celdas frías. Pero eso no es lo que sugiere este cuadro.
"Servir": ¡ése es el rasgo semejante a Cristo! En vez de huir del mundo, hemos de vivir entre los hombres, servirles, procurar bendecirles, hacerles bien y dar nuestra vida por ellos!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Treasures from J. R. Miller — 34
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.