El Señor es mi porción. No es «El Señor es en parte mi porción», ni «El Señor está en mi porción»; sino que Él mismo constituye la suma total de la herencia de mi alma! Dentro de la circunferencia de ese círculo—se halla todo lo que poseemos o deseamos.
El Señor es mi porción—no meramente Su gracia, ni Su amor, ni Su pacto—¡sino Jehová mismo! Él nos ha escogido por Su porción—y nosotros Le hemos escogido a Él por la nuestra. Es cierto que el Señor debe primero elegir nuestra herencia por nosotros, o de lo contrario nunca la elegiríamos nosotros mismos; pero si en verdad somos llamados según el propósito del amor elector—podemos cantar,
«Amado de mi Dios, por Él de nuevo
Con amor intenso ardo;
Escogido por Él antes que el tiempo empezara,
¡Le escojo a Él a cambio!»
El Señor es nuestra porción suficiente. Dios se llena a sí mismo; y si Dios es suficiente en sí mismo, debe ser suficiente para nosotros. No es fácil satisfacer los deseos del hombre. Cuando sueña que está satisfecho, en breve tiempo despierta a la percepción de que todavía hay algo más allá, y enseguida la sanguijuela en su corazón clama: «¡Dame, dame!»
Pero todo lo que podemos desear—se encuentra en nuestra porción divina, de modo que preguntamos: «¿A quién tengo en los cielos sino a Ti? ¡No hay nadie en la tierra que desee fuera de Ti!» Bien podemos «deleitarnos en el Señor» que nos hace beber del río de Sus deleites. Nuestra fe extiende sus alas y se eleva como un águila al cielo del amor divino como a su propia morada. «Las cuerdas cayeron para nosotros en lugares deliciosos; sí, tenemos una hermosa heredad.» Gociémonos en el Señor siempre; mostremos al mundo que somos un pueblo feliz y bendecido, y así inducirles a exclamar: «¡Iremos contigo, porque hemos oído que Dios está contigo!»
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: November 16 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.