Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El servicio que transforma el corazón y nos hace semejantes a Cristo

Cristo no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate. Seguir sus pasos significa olvidarnos de nosotros mismos, vivir para otros y emplear nuestras fuerzas en bendecirlos en su nombre.

El arte de la fotografía ha alcanzado hoy tal perfección, que una página entera de un periódico puede reproducirse en miniatura tan pequeña que cabe en un botón, y sin embargo cada letra y cada punto resultan perfectos.

De igual modo, toda la vida de Cristo queda retratada en esta breve frase: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos». Mateo 20:28.

No vino para ser servido; si este hubiera sido su propósito, jamás habría abandonado la gloria del cielo, donde nada le faltaba, donde los ángeles lo alababan y lo servían. Vino a servir. Iba por todas partes haciendo el bien. Se olvidó por completo de sí mismo. Sirvió a cuantos encontraba y quisieran recibir su servicio. Al fin dio su vida sirviendo; la entregó para salvar a otros, para redimir a las almas perdidas.

Usted dice que desea ser como Cristo. Le pide que imprima su propia imagen en su corazón. Pues bien, aquí está esa imagen: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».

No es un sueño vago de grandeza humana lo que hemos de tener en mente cuando pedimos ser como nuestro Maestro.

Los antiguos monjes creían parecerse a Cristo cuando se retiraban al desierto, lejos de los hombres, para vivir en celdas frías. Pero, sin duda, semejante sueño de inutilidad no es el pensamiento que este cuadro sugiere. «Servir, dar nuestra vida»: he ahí lo propio de Cristo. En vez de huir de la gente, hemos de vivir con los demás, servirlos, vivir para ellos, procurar bendecirlos, hacerles el bien, dar nuestra vida por ellos; ese es el sentido de la oración que pide parecernos a Cristo.

Cristo nos dice también que este es el camino que conduce a las más altas cumbres de la vida cristiana. «Quien quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor, y quien quiera ser el primero entre vosotros, será siervo de todos». Marcos 10:43-44. Para los hombres del mundo, este modo de alcanzar la grandeza parece, ciertamente, extraño. Según esto, toda la afanosa lucha humana por el puesto y el poder resulta, en realidad, un descender. Las verdaderas alturas de la vida humana son el olvido de uno mismo y el servicio. Debemos emplear todas nuestras capacidades redimidas en hacer el bien a otros en el nombre de Jesús. Eso es lo que Jesús hizo en su vida bendita; y nosotros hemos de seguir sus pisadas.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Serving Others

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura