Jesús no es tan tierno de corazón que no pueda vernos sufrir cuando el sufrimiento es la mejor experiencia para nosotros. No quita de inmediato las cargas de nuestros hombros cuando nos conviene, para crecer, llevarlas un poco más. Hay una sentimentalidad blandengüe en la idea de muchos acerca de Cristo, como si fuera demasiado delicado para soportar la vista del dolor. Es posible ser demasiado tierno ante el dolor; los padres pueden ser emocionalmente demasiado bondadosos con sus hijos. Una compasión sin control es gran debilidad y muchas veces hace mucho daño.
La ternura de Cristo nunca es tan tierna que deje de ser sabia además de tierna. Nunca comete el error de ceder a los ruegos de nadie cuando la negativa sería mejor que el asentimiento. Nunca nos da lo que queremos porque no soporta decir «no» a nuestros clamores llenos de lágrimas. No es tan tierno que permita a sus propios discípulos andar sin corrección cuando sólo mediante la disciplina puede promover su crecimiento espiritual.
Pero no debemos olvidar una cosa: es el amor lo que mueve su severidad. Aquí calló para poder dar al fin la bendición plena y rica que quería dar a aquella mujer, pero que ella no podía recibir al principio. Nos niega y calla cuando clamamos, para sacar a la luz nuestra fe y darnos después lo mejor de sus bendiciones.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.