Aspiraciones celestiales

El tema supremo: la muerte de Cristo

Una meditación sobre la conversación de Jesús con Moisés y Elías, centrada en su muerte en Jerusalén como tema supremo que eclipsa todo otro asunto, del monte Tabor al monte Calvario.

«Se aparecieron dos hombres, Moisés y Elías, en gloriosa esplendoridad, hablando con Jesús. Hablaban de su muerte, que iba a cumplir en Jerusalén.» Lucas 9:30-31

Lo que un evangelista ha omitido por completo, o solo ha referido de paso, con frecuencia lo inserta o lo amplía más plenamente otro. Así, mientras Marcos se limita a afirmar de Moisés y Elías que «hablaban con Jesús», Lucas nos informa de qué hablaban. Por tal información no podemos menos que sentirnos particularmente agradecidos al amado médico, pues con ella ha puesto fin a las innumerables conjeturas en las que habríamos podido recrearnos. Que el tema era digno de una ocasión tan memorable, debimos sentirlo plenamente asegurado. Es cierto que no podía referirse a asuntos como los descubrimientos de la ciencia, el progreso del arte, la extensión del comercio, o incluso el auge y la caída de los imperios. Pero se nos anuncia el tema especial: «¡Hablaban de su muerte, que iba a cumplir en Jerusalén!»

Ningún otro tema, podemos suponerlo fácilmente, despertaría un interés tan conmovedor en estos dos santos glorificados. A aquel acontecimiento maravilloso debían enteramente su gloria presente. Solo fueron admitidos en las mansiones celestiales con la condición de que tuviera lugar la muerte expiatoria de Cristo. Fueron recibidos, por así decirlo, a crédito; pero el momento de pagar el precio se acercaba ya velozmente, «un precio superior a todo precio»; y entonces, en virtud de su interés en Él como gran Fiador, la posesión adquirida sería suya.

Los pensamientos del Redentor y de sus celestiales compañeros fueron así del monte Tabor al monte Calvario; y el contraste entre las dos escenas es sumamente impresionante.

En el monte Tabor — Jesús fue transfigurado.

En el monte Calvario — Él fue crucificado.

En el monte Tabor — Él está ensalzado, coronado de gloria y de honra.

En el monte Calvario — Él fue profundamente abatido.

En el monte Tabor — su rostro resplandecía con un fulgor que superaba al sol del mediodía.

En el monte Calvario — ese mismo rostro está cubierto de esputos y surcado por las lágrimas.

En el monte Tabor — sus mismas vestiduras brillaban y relucían.

En el monte Calvario — Él fue revestido con una túnica de majestad burlesca, mientras sus ultrajadores doblaban la rodilla ante Él en profana imitación.

En el monte Tabor — sus acompañantes eran santos puros y perfeccionados, especialmente comisionados desde el trono eterno para honrarle.

En el monte Calvario — Él está rodeado por una turba impía; sí, suspendido entre dos ladrones, uno a su diestra y otro a su siniestra, según la antigua predicción de que habría de ser contado con los transgresores.

¡Lector! ¿Cuáles son tus sentimientos respecto a estos acontecimientos memorables, y especialmente respecto a la muerte que tuvo lugar, en medio de circunstancias tan espantosas e ignominiosas, en el monte Calvario?

Ten por seguro que este es un tema que eclipsa a cualquier otro; abarca por igual las preocupaciones de este mundo y del venidero; reúne cuanto hay de interesante e importante en el pasado, el presente y el futuro. Es un tema que ocupó la mente divina en las soledades de la eternidad, antes de que la creación fuera llamada a existir; y concentrará la suprema atención de los redimidos en el Cielo, mientras innumerables edades hagan rodar sus vueltas incesantes. ¿Y lo contemplaremos con indiferencia? ¿Nos resultará un tema incómodo y ajeno? Si alguna vez los pensamientos y las lenguas de los hombres están bien empleados, ha de ser pensando y hablando de aquel gran acontecimiento: ¡la muerte de Cristo!

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: The Momentous Theme!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura