Mañana y noche

El toque de fe que sana al instante

La mujer que tocó el manto de Jesús fue sanada al instante por una fe verdadera aunque imperfecta, mostrando que la salvación es posesión presente del que cree.

Uno de los milagros del Salvador más conmovedores e instructivos se presenta esta noche ante nosotros. La mujer era muy ignorante. Imaginaba que la virtud salía de Cristo por una ley de necesidad, sin Su conocimiento o voluntad directa. Además, era ajena a la generosidad del carácter de Jesús, o no habría ido por detrás a robar la curación que Él estaba tan dispuesto a conceder. La miseria debería siempre ponerse justo delante de la faz de la misericordia. Si ella hubiera conocido el amor del corazón de Jesús, habría dicho: «Solo tengo que ponerme donde Él pueda verme; Su omnisciencia le enseñará mi caso, y Su amor obrará de inmediato mi curación.»

Admiramos su fe, pero nos maravilla su ignorancia. Después de haber obtenido la curación, se gozó con temblor. Se alegraba de que la virtud divina hubiera obrado un prodigio en ella, pero temía que Cristo retirara la bendición y negara la concesión de Su gracia. ¡Poco comprendía ella la plenitud de Su amor!

No tenemos de Él una visión tan clara como quisiéramos; no conocemos la altura y la profundidad de Su amor; pero ciertamente sabemos que Él es demasiado bueno para retirar de un alma que tiembla el don que ha logrado obtener. Pero he aquí la maravilla: por poco que fuera su conocimiento, su fe, porque era fe verdadera, la salvó, y la salvó al instante. No hubo demora tediosa; el milagro de la fe fue instantáneo. Si tenemos fe como un grano de mostaza, la salvación es nuestra posesión presente y eterna.

Si en la lista de los hijos del Señor estamos escritos como los más débiles de la familia, con todo, siendo herederos por la fe, ningún poder humano o diabólico puede expulsarnos de la salvación. Si no nos atrevemos a reclinar la cabeza sobre Su pecho como Juan, con todo, si podemos aventurarnos entre la multitud detrás de Él y tocar el borde de Su manto, quedamos sanos. ¡Ánimo, tímido! Tu fe te ha salvado; vete en paz. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios.»

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: February 14 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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