Destellos desde las ventanas de la vida

El toque sanador de la mano que el clavo traspasó

Una madre reconoce a su hijo dormido con solo un toque de amor, recordándonos el poder sanador del contacto humano y del suave toque de Cristo, la mano que el clavo traspasó.

La mano que el clavo traspasó

Durante nuestra Guerra Civil, le llegó a una madre la noticia de que su hijo había sido herido. Ella se abrió camino hasta el hospital en el frente. El médico le dijo: «Tu hijo está profundamente dormido. Si entras y lo despiertas, la emoción lo matará. Más tarde, cuando despierte, le daré la noticia poco a poco».

La madre, con su gran corazón hambriento anhelando ver a su hijo, miró el rostro del médico y dijo: «Puede que nunca despierte. Si me dejas sentarme a su lado, prometo no hablarle». El médico consintió. Ella se acercó con cuidado al borde de la camilla y miró el rostro de su hijo. ¡Cuánto ansiaba abrazarlo! No pudo resistir posar su mano suave y amorosa sobre su frente. En el momento en que sus dedos tocaron la frente del muchacho, sus labios se movieron y susurró, sin abrir los ojos: «Mamá, has venido». Incluso dormido, reconoció aquel toque de amor.

El toque humano sobre vidas que necesitan consuelo, sanidad y bendición lleva consigo un maravilloso poder sanador.

Pero, ¿no habremos de inclinar la cabeza ante el toque del propio Cristo? Él posa su mano suave y amorosamente sobre nuestra frente. Algunos podemos estar en dolor; otros pasan por aflicciones; otros llevan sus cargas. Pero, ¿no reconoces ese suave toque de la mano de Cristo, la mano que el clavo traspasó? ¡Que ese toque dé gozo a todos!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: the hand that the nail pierced

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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