Ahora bien, el «valle de Acor» significa el «valle de angustia». Fue el valle en el que Acán fue apedreado. ¿Y por qué fue apedreado? Porque había tomado la cosa maldita; porque su ojo había sido cautivado por el manto babilónico y la cuña de oro, y los había enterrado en su tienda. Esto puede arrojar luz sobre lo que es espiritualmente el «valle de Acor». Quizá tú has sido culpable del pecado de Acán; has estado tomando la cosa maldita; te has vinculado demasiado profundamente con el mundo; has hecho cosas contra las que se levanta el desagrado de Dios. Que la conciencia hable en el seno de cada uno. La consecuencia ha sido que has caído en el «valle de Acor». La angustia, la tristeza y la confusión son tu porción, y no sabes si la suerte de Acán no te aguardará allí.
Pues bien, es en este «valle de Acor», de tristeza, confusión y temor, donde se abre la «puerta de esperanza». Pero ¿por qué «en el valle de Acor»? Para que dejemos de esperar en nosotros mismos; para que una esperanza evangélica sana y verdadera entre dentro del velo como un ancla firme y segura, y no haya esperanza sino en la sangre preciosa del Cordero, y en una dulce manifestación de esa sangre a la conciencia. Esta es la «puerta de esperanza» por la cual el alma mira a la misma presencia de Dios; ve a Jesús en el trono de la gracia, el propiciatorio rociado, y al gran Sumo Sacerdote «poderoso para salvar hasta lo sumo».
Por esta «puerta de esperanza», por la cual se ve a Cristo, el alma sale en deseos, anhelos, hambres y sed de él; y por esta «puerta de esperanza» descienden visitas, sonrisas, prendas, testimonios, misericordias y favores. Y así hay «una puerta de esperanza», ya no barrada, cerrada y rechazada, sino abierta de par en par en el costado sangrante de un Dios encarnado. Aquí hay una renovación de visitas casi desesperadas; de goces que parecían no volver jamás; de esperanzas casi extinguidas; de consolaciones recordadas, pero recordadas casi con temor, no fueran a haber sido ilusorias. «Allí cantará como en los días de su juventud, como en el día en que subió de la tierra de Egipto».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.