La vida de Cristo para cada día

El Verbo que nos revela al Padre

Cristo es llamado el Verbo porque da a conocer al Padre invisible, y desde el principio se muestra como Dios, Creador, Vida y Luz que ilumina las mentes oscurecidas.

¿Quién es el Verbo del que hablan estos versículos? Es el Hijo de Dios. Se le llama el Verbo porque nos da a conocer al Padre. ¿Cómo damos a conocer nuestros pensamientos a los demás? Por medio de nuestras palabras. Así el Padre, a quien nadie ha visto, se da a conocer a los hombres por su Hijo Jesucristo. Nadie puede conocer al Padre sino por el Hijo. El Hijo y el Padre son personas distintas, pues está escrito en el primer versículo: «El Verbo estaba con Dios»; es decir, el Hijo estaba con el Padre. Y, sin embargo, el Hijo y el Padre son un solo Dios, porque se añade: «El Verbo era Dios».

Pero aun cuando no tuviéramos esta sentencia, «El Verbo era Dios», sabríamos que él era Dios por las cosas que se dicen de él en los versículos siguientes. Primero, se declara que él estaba en el principio con Dios. Ahora bien, Dios es el Primero; y si el Hijo de Dios es desde la eternidad, entonces él es el Primero y debe ser Dios. Luego se declara que todas las cosas por él fueron hechas; así sabemos que el Hijo es el Creador del mundo. No puede ser, pues, una criatura, porque ninguna criatura puede crear; solo Dios puede crear. Después se dice que él es la Vida: él da vida. Todos los ángeles del cielo no pueden dar vida al más pequeño de los insectos ni aun a la más humilde de las flores; pero el Hijo puede dar vida a las criaturas que ha hecho, no solo vida natural, sino vida espiritual y eterna. Finalmente, se declara que él es la Luz de los hombres, una luz más resplandeciente que el sol, una luz que penetra en el corazón e ilumina la mente entenebrecida.

Y, ¿qué nombre recibe el hombre? Observemos el nombre que se le da: se le llama «tinieblas». En el versículo quinto está escrito: «La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron». Desde que Satanás, el príncipe de las tinieblas, tentó a Adán y a Eva para que comieran del fruto prohibido, las mentes de los hombres han estado oscurecidas: no han conocido lo que es recto ni amado lo que es bueno. Cristo vino al mundo para llevar luz a las mentes oscuras de los hombres. Pero, ¡ay!, ¡cuán pocos le reciben! La mayoría está tan complacida con las bagatelas del tiempo o tan absorta en los cuidados del mundo, que vuelve la espalda al Hijo de Dios. Este bendito libro que tenemos en nuestras manos nos habla de él. ¿No deseamos cada uno ser felices para siempre? Entonces escuchemos atentamente y pidamos a Dios que nos conceda fe para creer y ser salvos.

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: The Word

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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