Ved con qué generosidad sin igual el Señor provee el vestido de Su pueblo. Están tan ataviados que la habilidad divina se manifiesta produciendo una obra bordada sin rival, en la que cada atributo toma su parte y cada belleza divina queda revelada.
No hay arte como el arte desplegado en nuestra salvación, ni obra de habilidad como la que se contempla en la justicia de los santos. La justificación ha ocupado plumas doctas en todas las edades de la iglesia, y será el tema de admiración en la eternidad. Dios verdaderamente la ha "obrado con destreza."
Con toda esta belleza se mezcla la utilidad y la durabilidad, comparable a estar calzados con cuero. El animal aquí mencionado es desconocido, pero su piel cubrió el tabernáculo y formó uno de los cueros más finos y fuertes que se conocen. La justicia que es de Dios por la fe perdura para siempre, y el que está calzado con esta preparación divina pisará el desierto con seguridad, y podrá aun poner su pie sobre el león y la víbora.
La pureza y la dignidad de nuestra santa vestidura se ponen de relieve en el lino fino. Cuando el Señor santifica a Su pueblo, lo viste como a sacerdotes de blanco puro. Ni la misma nieve los supera en pureza. A los ojos de los hombres y de los ángeles son hermosos de contemplar, y a los ojos del Señor están aun sin mancha.
Mientras tanto, la vestidura real es delicada y rica como la seda. No se escatima gasto alguno, no se retiene belleza alguna, no se niega delicadeza alguna.
¿Y qué? ¿No hay inferencia de esto? Ciertamente hay gratitud que sentir y gozo que expresar. ¡Ven, corazón mío, no rehúses tu aleluya vespertino!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 21 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.