Cualquier cosa es mejor que la calma muerta de la indiferencia. Nuestras almas pueden sabiamente desear el frío viento del norte de la tribulación, si tan solo este puede ser santificado para hacer brotar el perfume de nuestras gracias. No deberíamos rehuir el vendaval más invernal que jamás haya soplado sobre las plantas de la gracia. ¿No se sometió humildemente la esposa en este versículo a las reprensiones de su Amado, solo suplicándole que enviara su gracia en alguna forma, sin estipular la manera particular en que debía llegar? ¿No se cansó, como nosotros, tan por completo de la muerte y de la impía calma, que suspiró por cualquier visitación que la motivara a la acción?
Sin embargo, también desea el cálido viento del sur del consuelo: las sonrisas del amor divino, el gozo de la presencia del Redentor; estas suelen ser poderosamente eficaces para despertar nuestra vida aletargada. Desea lo uno o lo otro, o ambos, con tal de poder deleitar a su Amado con las especias de su huerto. No puede soportar ser infructuosa, ni tampoco nosotros.
¡Qué pensamiento tan alentador, que Jesús pueda hallar consuelo en nuestras pobres y débiles gracias! ¿Puede ser? Parece demasiado bueno para ser verdad. Bien podemos buscar el padecimiento, o incluso la misma muerte, si con ello fuéremos ayudados a alegrar el corazón de Emanuel. ¡Oh, que nuestro corazón fuera despedazado, si solo con tal quebrantamiento nuestro dulce Señor Jesús pudiera ser glorificado! Las gracias sin ejercicio son como perfumes dulces que duermen en los cálices de las flores. La sabiduría del gran Jardinero dispone causas diversas y opuestas para producir el único resultado deseado, y hace que tanto la aflicción como el consuelo hagan brotar las gratas fragancias de la fe, el amor, la paciencia, la esperanza, la resignación, el gozo y las demás hermosas flores del huerto. ¡Pudiéramos conocer por dulce experiencia lo que esto significa!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: March 1 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.