¡Qué pensamiento tan hermoso el de que Dios visita a su pueblo en este mundo! Recordamos varias visitas que hizo en los tiempos antiguos: a Adán y Eva, a Abraham, a Jacob, a Moisés, a Josué y a otros.
Pero la visita más maravillosa que jamás hizo fue cuando Cristo vino y permaneció tanto tiempo, y hizo tanto para bendecir al mundo. Al cabo de un tiempo se fue; sin embargo, no debemos pensar que se fue para quedarse lejos, ni que ya no visita más a este mundo.
Cada vez que alguno de sus hijos está en apuros, Él viene a ayudarlos. No siempre lo saben; porque viene de manera invisible, y con frecuencia tan suave y silenciosamente que no se dan cuenta de que tienen a un visitante tan glorioso dentro de sus puertas.
Cuando estamos en gran peligro, Él nos visita para librarnos. Cuando estamos enfermos o sufriendo, Él nos visita para darnos gracia que nos ayude a soportar nuestro sufrimiento. Y muchas veces Él vendrá y «se detendrá a nuestra puerta y llamará», deseando visitarnos y darnos alguna rica bendición... ¡y no queremos abrirle la puerta!
Había una anciana escocesa que no podía pagar su renta, y el dueño dijo que le embargaría sus bienes. Un buen amigo se enteró, y fue a su casa para darle dinero y salvar sus pertenencias. Tocó, pero no pudo entrar. Al día siguiente se encontró con ella y le contó su visita. «¿Era usted?», dijo ella con asombro; «yo pensé que era el oficial que venía a llevarse mis cosas, y tenía todas las puertas y ventanas con trancas, y no quise dejarlo entrar».
Así precisamente hace Cristo: viene y llama. Él conoce nuestra necesidad, y quiere bendecirnos o ayudarnos; ¡y nosotros ponemos trancas a nuestras puertas y lo mantenemos afuera, sin saber quién es ni por qué viene! Debemos recordar que cuando Cristo viene, siempre es para hacernos bien, y que nos robamos a nosotros mismos si alguna vez lo dejamos fuera o rechazamos su visita.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Divine Visitor
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.