"A ti, oh Jehová, levantaré mi alma." Salmo 25:1
"Tú has oído el deseo de los humildes; tú dispones su corazón, tú haces que tu oído escuche." Salmo 16:17
La fe solo desea a Cristo, y ni se deleita en la ganancia ni se aflige mucho por la pérdida de las cosas temporales; sino que, mediante un anhelo ferviente de Cristo y de su palabra, se eleva por encima de todas las criaturas y vence todos los placeres y temores mundanos. Siendo esta la obra que Dios emprende, ciertamente será consumada; más aún, se considera como ya realmente consumada en nuestros deseos y esfuerzos tras ella, del mismo modo en que los malos deseos son tenidos por hechos ante la vista de Dios, aunque nunca lleguen a actos externos. Tal es el aliento del creyente más débil, en medio de todas las dificultades y ante la oposición más poderosa. Oh, que yo guarde mis pensamientos y vigile mi lengua, para no ofender en pensamiento ni en palabra contra mi Señor. ¡Cuán dulces, cuán refrescantes son las palabras del apóstol sobre este tema: "Si primero hay la disposición, se acepta según lo que uno tiene, y no según lo que no tiene." ¡Oh, la infinita condescendencia de nuestro Dios, al leer nuestros pensamientos, aceptar nuestros deseos y tomar el sentido de nuestros suspiros, gemidos y lágrimas!
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — July 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.