Oraciones familiares de Henry Law

Escondidos en las llagas de nuestro gran Redentor

Una oración vespertina de humillación y arrepentimiento que reconoce la brevedad de la vida y clama perdón refugiándose en las heridas de Cristo.

Ahora nos escondemos en las llagas de nuestro gran Redentor

(por Henry Law) Puede que desee escuchar el audio mientras lee el texto a continuación.

Oh Dios eterno, que solo tú posees la inmortalidad, que siempre vives en gloria, inmutable e inalterable, inclina tu oído para escuchar. Atiende y bendícenos. Que el cierre de otro día nos enseñe la rápida huida del tiempo. En verdad, nuestra vida es solo un vapor. ¡Cuán pronto terminará nuestra peregrinación en la tierra! Así como el agua derramada no puede recogerse, tampoco las oportunidades perdidas regresan jamás.

Perdónanos el haber usado tan mal las horas que acaban de huir. Perdónanos el haber fracasado tan plenamente en hacer tu obra y en promover tu gloria. Nos humillamos como siervos inútiles. Aun nuestras mejores obras no son sino trapos de inmundicia. Nuestras peores acciones, ¡cuán odiosas deben ser ante ti, en cuya vista ni los mismos cielos son puros! Avergonzados, ahora nos escondemos en las llagas de nuestro gran Redentor. Aferrados a su cruz, suplicamos el perdón de cada pecado cometido y de cada deber omitido.

Fuente y atribución

Autor original: Henry Law

Título original: Family Prayers — Excerpt 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Henry Law, publicado originalmente en Grace Gems.

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