Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Espera en Dios hasta el final: Él no puede faltar a su palabra

Aunque el creyente pase por gran angustia y desconcierto, la fe lo sostiene en secreto y lo lleva a salir más que vencedor, porque Dios exige esperar hasta el fin y no puede romper su propia promesa.

"¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; pues aún le alabaré, la salvación de mi rostro y mi Dios." Salmo 42:11

"Pues tengo por cierto que las aflicciones de este tiempo presente no son dignas de comparar con la gloria que nos ha de ser revelada." Romanos 8:18

Los creyentes, se nos asegura aquí, pueden hallarse en gran angustia; pero, aunque muy perplejos y a menudo desalentados, son sostenidos en secreto por la fe y llevados a salir vencedores. Si Dios nos hubiera mandado orar y esperar solo hasta cierto tiempo, y su ayuda no llegara dentro de ese plazo, podríamos desanimarnos con justicia. Pero puesto que Él requiere que esperemos hasta el fin o el último momento de la vida, esto debería preservarnos de la impaciencia y la desesperación; pues aunque tardara incluso hasta el fin, los creyentes ciertamente lo hallarán entonces fiel a su promesa. Él puede probar nuestra fe y paciencia hasta lo sumo, pero no puede romper su propia palabra. Querido Señor, cualquiera que sea la carga que te plazca poner sobre mí, capacítame para esperar, en fe y oración, hasta que llegue la hora gozosa de liberación. Dame paciencia y un espíritu de oración perseverante, para que al fin me regocije en tu gracia liberadora.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura