Pensamientos matutinos

Esperar no es pasividad, es fe en movimiento

La paciencia no cambia el tiempo de Dios, pero cambia nuestra alma, porque prepara un corazón humilde, confiado y lleno de oración en la demora.

La palabra de Salomón nos llama a descansar en Dios cuando el plazo se alarga. Esperar con fe no es quedar inmóviles, sino mantener abierta la oración y el corazón mientras Dios actúa. En tiempos de retraso del auxilio, el ansia por resultados aprieta el alma y nos empuja a actuar fuera de Dios.

La paciencia, en cambio, guarda la humildad necesaria para recibir bendición verdadera. Cuando aprendemos a no apresurarnos, la misericordia llega con mayor pureza y se convierte en enseñanza duradera. Podemos ver que el alivio apresurado a veces secuestra la fe; en la espera paciente, la fe crece, la esperanza no se agota y el carácter se fortalece con constancia. Esperar a Dios no es debilidad: es permitir que Él marque el ritmo de su salvación en nosotros.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - February 25

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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