El año devocional de Miller

Guardados por el poder de Dios hasta el fin

Un hombre santo pidió que su único epitafio fuera una palabra: «¡Guardado!». Cristo nos sostiene, nos guía y nos levanta con amor paciente que nunca se cansa.

Se cuenta de un hombre santo que, por su propia petición, su único epitafio fue «¡Guardado!». Todos los cristianos somos guardados por el poder de Dios hasta la salvación final. Solo los que vencen al fin llegan a la gloria. Solo Cristo puede ayudarnos a ser conquistadores. Y aunque su muerte fue importante por nosotros, su obra real al salvarnos es la que realiza con nosotros, uno por uno, guardándonos, guiándonos, dándonos gracia para vivir, levantándonos cuando hemos caído, trayéndonos de vuelta cuando nos hemos descarriado. Si no fuera por el amor paciente, vigilante y nunca cansado de Cristo, ni uno solo de nosotros llegaría jamás a casa. ¡Somos guardados!

Esta divina custodia nos llega de muchas maneras. Creemos en la guardianía de los ángeles. Luego está la guardianía humana. La madre es la primera guardiana de su hijo. Los antiguos rabinos solían decir que Dios no podía estar presente en todas partes, y por eso hizo madres. A lo largo de la vida, Dios da guardianes humanos que se convierten en ayudadores de nuestra fe. Y tenemos siempre la presencia divina real, en la cual hallamos custodia perfecta. «El Señor es tu guardador.» Salmo 121:5.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - May 13

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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