«Guárdame como a la niña de tu ojo; escóndeme bajo la sombra de tus alas.» Salmo 17:8
¡Con cuánto cuidado está protegido el ojo humano! Está rodeado de muros óseos, resguardado por una ceja bien cubierta y custodiado por un párpado siempre vigilante.
Y ¡con cuánta ternura el ave madre cobija a sus polluelos bajo sus suaves alas!
«Guárdame», oh Señor, «como a la niña de tu ojo; escóndeme bajo la sombra de tus alas.» Mi peligro por enemigos de dentro y de fuera es grande; pero si Tú me guardas, estaré bien protegido. Como los montes rodean a Jerusalén, así rodéame desde ahora y para siempre.
Guárdame no solo en seguridad, sino también en el disfrute de tu misericordia consoladora. Acércame a tu lado; revélame tu amor; permíteme experimentar tu cuidado paternal; y
como una tierna madre consuela a su hijo, así consuélaste Tú a mí. Cúbreme con tus plumas y escóndeme bajo la sombra de tus alas. «Porque has sido mi ayuda; por tanto, bajo la sombra de tus alas me regocijaré.»
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: Keep me as the apple of the eye
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.