Todos debemos procurar estar en el Espíritu el día del Señor. Durante la semana tenemos las preocupaciones del negocio, y nuestras manos están llenas de trabajo que es preciso hacer. El mundo tiende a meterse en el corazón durante los días laborables; y si no hay descanso en esta vida secular, es fácil que nuestro espíritu se vaya secularizando, perdiendo el interés por las cosas espirituales. El problema no es que estemos en el mundo, sino que el mundo con demasiada frecuencia se mete en nosotros. Es cosa muy natural que un barco esté en el mar; pero cuando el mar se mete en el barco, ¡se acabó la navegación, y el barco se hunde en las aguas! Cristo quiere que estemos en el mundo, pero no quiere que el mundo se meta en nosotros.
Por eso, en el día del Señor, debemos sacar nuestro barco, en lo más completo posible, de las aguas turbulentas del mundo hacia la bahía tranquila del descanso y del gozo espirituales. Debemos pensar en las cosas espirituales y procurar que nuestro corazón quede bien limpio de mundanalidad y lleno de Dios. El que así aproveche fielmente el día del Señor cada semana, estará a salvo en medio de las influencias no espirituales del mundo. Un domingo bien empleado mantendrá el tono espiritual de la vida aun bajo la más intensa presión del deber entre semana. Pero no existe otro antídoto contra la mundanalidad; y ningún cristiano que desee ser fiel puede permitirse perder los domingos de su semana.
«No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo». Juan 17:15-16.
«¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios». Santiago 4:4.
«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él». 1 Juan 2:15.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - May 26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.