Ayuda para cada día

Hasta las tareas más pequeñas cobran valor cuando se hacen para Cristo

El cristiano realiza las mismas tareas cotidianas que el mundo, pero las vive para Cristo, y así hasta el trabajo más humilde se vuelve sagrado y aceptado por el Maestro.

Debemos hacer nuestras pequeñas naderías para Su gloria.

«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios». 1 Corintios 10:31

El moralista hace lo que es recto, pero sin ninguna referencia a Cristo, sin confesarlo ni amarlo.

El cristiano hace las mismas cosas, pero las hace porque el Maestro quiere que las haga.

Como alguien ha dicho con hermosa sencillez: «Lo que podemos hacer por Dios es poco o nada; pero debemos hacer nuestras pequeñas naderías para Su gloria». Este es el motivo que, al llenar nuestro corazón, hace incluso el trabajo más rutinario algo divino, porque se hace para Cristo. Puede ser tan solo…

barrer una habitación,

o mecer a un niño para que duerma,

o enseñar a un niño descalzo y andrajoso,

o remendar una camisa,

o alisar una tabla;

pero, si se hace como para el Señor, Él lo recibirá y lo aceptará.

«Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente, porque es mi discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa». Mateo 10:42

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: We must do our little nothings for His glory

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura