Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Herederos de Dios y coherederos con Cristo

La bienaventuranza del hijo de Dios es que la muerte le da posesión plena de una herencia incorruptible, que no es otra que Dios mismo en Cristo.

Esta es la bienaventuranza especial de ser hijo de Dios: que la muerte, que apaga para siempre toda esperanza y felicidad de los no regenerados, le da a él el cumplimiento de todas sus esperanzas y la consumación de toda su felicidad; pues le pone en posesión de "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe para salvación."

En esta presente vida terrenal tenemos a veces sorbos y gustos de filiación, débiles ciertamente e interrumpidos, de modo que es con nosotros como habla el señor Deer: "Aunque aquí recibes poco, apenas bastante para la prueba de tu justo título"; con todo, son hasta ese punto prendas de una herencia venidera. Pero esta vida es solo una introducción a otra mejor. En esta vida somos solo niños, herederos en verdad, pero herederos en su minoría; pero en la vida venidera, si en verdad somos lo que profesamos ser, hijos e hijas del Señor Todopoderoso, seremos puestos en plena posesión de la herencia eterna.

¿Y qué es esto? Nada menos que Dios mismo. "Herederos de Dios", dice el apóstol. Pues como el Señor dijo a Abraham: "Yo soy tu escudo y tu grande y muy sublime galardón"; como dijo a los levitas: "Yo soy su heredad", así Dios mismo es la herencia de su pueblo; sí, él mismo en todas sus gloriosas perfecciones. Todo el amor de Dios, la bondad de Dios, la santidad de Dios, toda su dicha, bienaventuranza y felicidad, todo su poder, majestad y gloria, resplandecientes en la Persona de su amado Hijo en todo el fulgor de un día eterno y sin nubes, esta es la herencia del santo. No nos cansemos, pues, de hacer el bien; ni nos desalentemos ni nos cansemos de correr la carrera puesta delante de nosotros, teniendo a la vista este premio; sino avancemos por fe y oración para ganar esta corona eterna y gloriosa.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: February 1

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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