Pensamientos matutinos

Hijos por adopción, no huéspedes temporales

La adopción divina no solo nos llama hijos, también nos conforma al carácter del Padre. De ahí nacen un amor más tierno, un temor reverente y una obediencia nacida del amor.

El Espíritu de adopción no es una emoción pasajera; es la obra que nos da el carácter de nuestro Padre. Por eso, cuando Dios nos adopta, no solo nos llama hijos con palabras: nos transforma por dentro para amarle como hijo.

Esta doble tarea produce un fruto hermoso y unido: confianza y reverente temor. El temor del hijo guarda el corazón de la liviandad, y la confianza lo libera del pánico. La obediencia deja de ser carga y se vuelve respuesta de amor: cumplir lo que su Palabra enseña porque ya te sabe llamado. Trae tus necesidades, tus miedos y tus planes. No los escondas: el Padre que adoptó tu persona también asumió tu historia. Confía, teme con respeto y obedece con gozo; esa es la marca de una vida realmente adoptada.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - April 30

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura