Ayuda para cada día

Impide que las preocupaciones hagan nido en tu corazón

No podemos evitar que las aflicciones revoloteen sobre nosotros, pero sí impedir que aniden en nuestro corazón. La oración con acción de gracias y la confianza en el Padre abren la puerta a la paz de Dios.

Podemos impedir que hagan nido en nuestra cabeza

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4:5-7

Alguien podrá decir que es imposible evitar preocuparse. Las experiencias perturbadoras llegarán a nuestra vida, y no podemos cerrarles la puerta. Es cierto que vendrán, pero no es cierto que debamos admitirlas y entregarnos a su poder.

Era un dicho de Lutero que no podemos impedir que los pájaros vuelen sobre nuestra cabeza, pero sí podemos impedir que hagan nido en nuestro cabello. De igual manera, es imposible mantener alejadas las preocupaciones que revolotean en grandes bandadas alrededor nuestro, pero es culpa nuestra si se les permite hacer nido en nuestro corazón. Hemos de mantener cerradas las puertas y ventanas de nuestro corazón contra ellas con la misma resolución con que las cerramos ante las tentaciones que constantemente nos asaltan pidiendo entrada en nuestra vida.

¿No es Dios lo suficientemente sabio para dirigir las dificultades de nuestra vida y sacar de ellas orden y belleza?

¿No tiene Él habilidad suficiente?

¿No es Él nuestro Padre celestial?

¿No hará siempre lo mejor y más sabio por nosotros?

¿No deberíamos confiar en Él y dejar de preocuparnos por todo cuanto le hemos confiado?

¿No es la preocupación una duda, y la duda un pecado?

Hemos de encomendar nuestro camino al Señor, confiar en Él y estar en paz. Lo único que nos concierne es nuestro deber. Dios tejerá la maraña enredada de nuestra vida en diseños de belleza, a menos que con nuestras necedades y pecados la estropeemos. Pero no debemos apresurarlo. Sus planes a veces son muy largos, y nuestra impaciencia puede malograrlos tanto como nuestros pecados. Los botones de sus propósitos no deben arrancarse. Debemos esperar hasta que sus dedos los desplieguen.

«Por tanto os digo: no os afanéis.» Lucas 12:22

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: We can prevent them building their nests in our hair!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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