"Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia." Romanos 6:13
Si Dios tiene mis miembros como armas e instrumentos en sus manos, ciertamente podré no sólo obrar — sino también vencer, pues él sabe muy bien cómo manejarlos. ¡Que el Señor me dé gracia para no desenredarme de sus manos! Porque ¿cómo puede una pluma escribir sola, sin estar en la mano de un escritor? Es verdad, en efecto, que es muy difícil, y aun imposible, ser verdaderamente bueno y hacer todo lo bueno si lo emprendemos solos; pero Dios mismo viviendo y obrando en nosotros, y nosotros deleitándonos verdaderamente en él, es muy fácil y agradable. Por tanto, hay que cuidar que nuestros corazones sean siempre el lugar de obrar, y nuestros miembros los instrumentos de Dios, en los cuales y por los cuales él puede realizarlo todo él mismo. En nosotros mismos no somos suficientes ni aun para pensar algo como de nosotros mismos; pero todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. La unión con Cristo da capacidad, y las comunicaciones diarias de Cristo nos capacitan para hacer la voluntad de Dios desde el corazón. Nuestro bien es todo divino.
Ahora a Dios sirvo, a él solo
mi homenaje de gracias rindo;
mi único Maestro, Cristo, reconozco,
y a él obedeceré.
Siervo del pecado fui por largo tiempo,
mas Cristo me libertó;
gloria a su gracia victoriosa,
que me rescató gratuitamente.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — October 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.