En otras palabras, aquellos que están cargados y necesitan un Guía hábil, seguro y tierno. Tal es Jesús, y como tal se cumple la Escritura que no puede ser quebrantada: «He aquí que le he puesto como líder de su pueblo». Necesitamos justamente un Guía como Cristo, y como tal se cumple la Escritura que no puede ser quebrantada: «He aquí que he puesto a él por caudillo y príncipe». Necesitamos justamente un Guía como Cristo. Nuestro viaje al cielo atraviesa un desierto aullador, por tierra enemiga, armada y combinada para resistir cada paso. Es además un camino desconocido. Sobre la entrada de cada sendero nuevo está escrito: «No habéis pasado antes por este camino». Se presenta un nuevo giro en la vida, una nueva senda en la peregrinación, con nuevos deberes y pruebas; y con temor y temblor nos disponemos a recorrerla.
Pero ¿por qué estas dudas, estos temblores, estos miedos? Jesús es nuestro Guía. Él conoce todo el camino que tomamos, ha trazado cada ruta, ha señalado cada sendero, y nos conduce por ningún deber, dolor ni sufrimiento en el cual no haya ido delante, dejándonos ejemplo para seguir sus pisadas. Como Maestro, nos guía a toda verdad; como Capitán, nos lleva de victoria en victoria; como Pastor, nos conduce a verdes pastos; como Guía, nos lleva por la senda difícil con habilidad, ternura y seguridad, cumpliendo su promesa: «Te haré entender y te enseñaré el camino que debes seguir; te guiaré con mis ojos».
¿Y cómo nos guía? Nos guía con gracia. Nos guía en la conversión por su Espíritu, sacándonos de nosotros mismos y del ancho camino de perdición, hacia Cristo, el camino angosto pero sempiterno. Nos guía por todas las etapas y ejercicios de nuestra experiencia cristiana, sin dejarnos cuando nuestros ánimos decaen, la fe es atacada y la oscuridad cubre el alma. Nos guía también por su providencia. Encomiéndate, oh alma mía, con confianza al guiar del Señor. El camino puede parecerte equivocado, pero es el camino correcto. El misterio puede envolverlo, las pruebas empedrarlo, las tristezas oscurecerlo y las lágrimas regarlo; con todo, Él te lleva por el camino recto a casa. «Yo guiaré a los ciegos por caminos que no conocen».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: THE LORD MY LEADER
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.