La Hora de Silencio

Jesús levanta al alma muerta en pecado

Por profundo que sea el dominio de la muerte espiritual, Jesús es capaz y dispuesto a librar al cautivo mediante su cruz, su Espíritu y su evangelio.

"Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás." Juan 11:25-26

Jesús resucita a los muertos. No hay cautivo del rey de los terrores tan fuertemente encadenado que el fuerte Hijo de Dios no pueda arrancar los cerrojos y abrir la gran puerta de hierro del calabozo.

Acaso, como la hijita de Jairo, acabo de ser vencido y derrotado por el enemigo. Aún no llevo mucho tiempo bajo los grilletes de mis transgresiones y pecados. En mi alma joven y abierta, el tentador está instilando su veneno. La muerte apenas me ha reclamado como suyo, y solo he comenzado a hundirme más y más en su miseria y abismo.

Acaso, como el hijo de la viuda de Naín, he estado bajo el cetro frío y tirano del adversario por más tiempo. Hoy me están llevando para enterrarme. Resulta evidente que he perdido todo vigor y vitalidad espiritual; no hay duda de ello. Me he alejado muchas millas, fatigado, de mi primer amor. Estoy perdido para la vida y para la utilidad.

Acaso, como Lázaro en su tumba de Betania, el proceso de descomposición y corrupción ya ha comenzado. En mi rostro, en mi conversación, en mi conducta, hay huellas tristes de la presencia y el dominio de la cosa malvada. He caído muy bajo, en verdad. Me he alejado mucho hacia la tierra lejana. Todos ven que he librado y terminado una lucha pecaminosa.

Pero por mucho que mi muerte me haya dominado y sometido, Jesús es capaz y está dispuesto a librarme.

Su cruz cancela su condenación,

su Espíritu pone fin a su dominio,

su evangelio hace resonar la gozosa noticia de su derrocamiento y destrucción. Con Él está la fuente de la vida.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — John 11:25-26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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