Para el alma cansada y desgastada por el camino, ¡cuán dulce y expresiva es la palabra reposo! No necesitamos buscar lejos para hallar una humanidad fatigada; pero aun dentro de la Iglesia regenerada, ¿quién no exclamaría que las notas más dulces que descienden del cielo son las que hablan de descanso para el alma cansada? Siéntate un momento y escucha la melodía. Cansado y triste como estás, ¿hubo alguna vez tono más suave que estas palabras de Jesús: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar»?
¿Vemos con claridad que un Salvador personal es el verdadero reposo del alma creyente? Podemos descansar en el evangelio de Cristo, en sus promesas, en su obra, y aun estar lejos del reposo real que trae la seguridad del perdón y la libertad de condenación. Hasta que la fe humilde aprehende a un Salvador personal, no hemos alcanzado el punto más alto del descanso: reposar en Jesús mismo. Él no dice «ven a mi iglesia», ni «ven a mi ministro», ni «ven a mi evangelio», sino con la mayor claridad: «Venid a mí». Pasa de largo todo lo demás, y échanate, cargado de culpa y a punto de perecer, sobre mí, un Salvador vivo, amante y personal.
¡Y qué reposo es Jesús! Al abrazarlo abrazamos todo reposo: la sangre que perdona, la justicia que justifica, la gracia que santifica, la simpatía que consuela y el poder que guarda. Cuidado con olvidar tu lugar de reposo. Que la memoria lo olvide todo lo demás, el ser más querido y el nombre más amado; pero en la fatiga del pecado, en la tristeza de la aflicción, en las noches sin estrellas y los días nublados, cuando todos los demás refugios se rompen, oh, no olvides que tu presente, tu verdadero y único lugar de reposo es Jesús.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: THE LORD MY REST
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.