Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Jesús siempre responde con paciencia a nuestras oraciones

Juan, desde su prisión, dudó de Jesús y le envió a preguntar si era el Mesías. Cristo, con ternura, respondió. Así hace siempre con nosotros, aun cuando nuestras oraciones se mezclan con dudas y temores.

Juan estaba perplejo, y desde su prisión envió a preguntar a Jesús si Él era en verdad el Mesías prometido. Jesús respondió con paciencia a los mensajeros. Él siempre responde. Muchas de nuestras oraciones a Él están mezcladas con dudas; muchas de ellas están llenas de quejas, temores y murmuraciones. Aun así, Él nunca se impacienta con nosotros. Nunca cierra su puerta ante nosotros. Debe afligirle y dolerle que dudemos de Él. José lloró cuando sus hermanos le enviaron un mensaje, después de la muerte de su padre, pidiéndole que los perdonara, cuando él ya los había perdonado años antes, y lo había demostrado con mil bondades; casi se le quebrantó el corazón al pensar en cómo lo habían juzgado mal.

Sin embargo, esa es la manera en que muchos de nosotros actuamos con Jesús. Después de todos los sacrificios que Él ha hecho en nuestro favor, y las bendiciones que su amor ha derramado sobre nosotros, cuando alguna sombra cae sobre nuestro corazón, nos preguntamos si Cristo nos ama o no, si nos ha perdonado o no, si cuidará de nosotros en el futuro. La mitad del tiempo estamos perplejos por algo, llenos de preocupaciones; y estas dudas, temores y ansiedades se introducen en nuestras oraciones. Le quitan el gozo a nuestra adoración, y la fe a nuestras súplicas, y dan un tono triste a nuestras devociones.

¿Se cansa alguna vez Jesús de tales oraciones? ¡No, no! Él escucha, y oye todas las disonancias que producen las murmuraciones. Su corazón debe dolerse por ellas también; pero, sin embargo, nos responde. Él es muy paciente con nosotros; nunca nos reprende; recuerda cuán frágiles somos, y envía las respuestas más dulces que su amor puede dar. ¡Es verdaderamente maravilloso cuán rico y gentil es nuestro Salvador! En verdad,

"No hay lugar donde las penas de la tierra se sientan más que en el cielo; no hay lugar donde las faltas de la tierra reciban juicios tan bondadosos."

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Jesus Always Answers

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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