El corazón humano halla descanso breve en la aprobación ajena, pero una satisfacción más profunda nace cuando participa de la misericordia divina. Hacer bien no es un proyecto egoísta para verse mejor, sino una alegría espiritual: aliviar una pena, visitar un enfermo, escuchar sin juzgar, orar con y por quien sufre. Esa dicha se alimenta cuando nos preocupamos por el bien del otro, especialmente por su esperanza eterna.
No hay mayor riqueza que saber que una sola obra concreta de amor puede calmar un corazón roto o encender esperanza en otro. Cuando servimos por Cristo, nuestras manos se convierten en instrumentos de su compasión, y nuestras palabras dejan de ser ruido para volverse consuelo verdadero. La bienaventuranza no se agota en emoción momentánea; crece al buscar, con humildad y constancia, el bien espiritual y eterno de las personas. Así, la misión de Cristo sigue viva en nosotros.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - February 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.