Costura fruncida
Hay un hogar acomodado al que visito, en el cual el tesoro doméstico más sagrado y precioso es un trozo de costura fruncida.
Cierta vez, un niño pequeño tomó la costura de su madre —algo sencillo en lo que ella había estado trabajando— y, tras media hora de labor tranquila, se la llevó y se la entregó diciendo: "Mamá, yo he estado ayudándote, porque te quiero mucho."
Las puntadas eran largas y la costura estaba fruncida; pero la madre solo vio belleza en todo ello, pues le hablaba del amor de su hijo y de su anhelo por agradarla. Esa misma noche la criaturita enfermó, y en pocas horas murió. No es de extrañar que la madre conserve aquel pedazo de costura fruncida entre sus más preciados tesoros. Nada de cuanto las manos más diestras han elaborado, entre todas sus posesiones del hogar, significa para ella ni la mitad de lo que significa aquel pañuelo con la obra inexperta del niño.
Así también, las cosas que hacemos por amor a Dios, aunque puedan ser defectuosas e imperfectas, le son preciosas a Él.
"Y quien dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente porque es mi discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa." Mateo 10:42
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: puckered sewing
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.