La gloria de lo cotidiano

La belleza de nuestros primeros pasos tras Cristo

Aun cuando seguimos a Cristo con torpeza y tropezamos a cada paso, nuestros esfuerzos sinceros por vivir como Él son hermosos y agradables al Maestro.

Podemos seguir a Cristo de manera muy imperfecta, tropezando a cada paso.

Una madre encontró a su hijo intentando dibujar. Sus intentos eran muy toscos, pero para su ojo perspicaz y su corazón anhelante, los dibujos eran hermosos. Llevaban en sí las promesas del futuro del niño, y la madre se inclinó y lo besó en su alegría, alabando su obra. Comparados con la obra maestra del artista cuando el niño hubo llegado a su madurez, estos bocetos toscos no tenían ninguna belleza. Pero eran hermosos en su tiempo como los primeros esfuerzos del niño.

Lo mismo es cierto de todos los esfuerzos fieles por aprender a vivir de manera cristiana. Podemos seguir a Cristo de manera muy imperfecta, tropezando a cada paso, realizando solo en la menor medida las cualidades del discipulado ideal. Sin embargo, si estamos haciendo lo mejor que podemos y nos esforzamos continuamente por alcanzar aquellas cosas que son semejantes a Cristo, nuestros esfuerzos y logros son hermosos a los ojos del Maestro y le son agradables.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: We may follow Christ very imperfectly, stumbling at every step

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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