Aquí hay consuelo para los que por la fe están desposados con Cristo. Este es su glorioso privilegio: ¡la belleza y la hermosura de Cristo serán puestas sobre ellos! Este es el ápice y la corona del honor: los santos no solo contemplarán la gloria de Cristo, sino que serán transformados en ella. «¡Seremos semejantes a Él!» 1 Juan 3:2. Es decir, seremos irradiados y esmaltados con su gloria.
Moisés se casó con una mujer etíope, pero no pudo tornar blanca su tez. En cambio, a quienquiera que Cristo despose, ¡le transforma su semblante! Le hace completamente hermoso.
Otra belleza engendra orgullo, pero ningún gusano tal se cría en el cielo. Los santos en la gloria admirarán su propia belleza, pero no se ensoberbecerán de ella.
La otra belleza pronto se pierde. El ojo llora al ver sus cejas surcadas, y las mejillas se sonrojan ante su propia palidez; pero esta es una hermosura jamás marchita. La edad no puede marchitarla; retiene su resplandor por toda la eternidad.
Pensad en esto, oh santos, que ahora lloráis por vuestros pecados y os lamentáis de vuestras deformidades espirituales. Recordad que, en virtud de vuestra unión con Cristo, seréis criaturas gloriosas. Entonces seréis llevados al Rey vestidos de ropaje glorioso, y oiréis a Cristo pronunciar aquella palabra bienaventurada: «¡Toda tú eres hermosa, oh amada mía, y no hay mancha en ti!» Cantares 4:7
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: A never-fading beauty!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.