Mañana y noche

La belleza sin mancha de la Iglesia amada

El Señor contempla a su Iglesia lavada en su sangre y vestida de su justicia, y la declara absolutamente hermosa, sin ninguna mancha, superior a toda la nobleza del mundo.

La admiración del Señor por su Iglesia es muy admirable, y su descripción de su belleza es muy resplandeciente. Ella no es simplemente hermosa, sino "absolutamente hermosa." Él la contempla en Sí mismo, lavada en su sangre expiatoria, y vestida con su justicia meritoria, y la considera llena de hermosura y belleza. No es de extrañar que así sea, pues no es otra cosa que su propia perfecta excelencia lo que Él admira; porque la santidad, la gloria y la perfección de su Iglesia son sus propios y gloriosos vestidos sobre la espalda de su amada esposa.

Ella no es simplemente pura, ni bien proporcionada; es positivamente amable y absolutamente hermosa. Tiene mérito real. Sus deformidades de pecado son quitadas; pero más aún, ella ha obtenido, por medio de su Señor, una justicia meritoria por la cual se le confiere una belleza real. Los creyentes reciben una righteousness positiva que les es dada cuando llegan a ser "aceptos en el Amado" (Ef. 1:6).

Tampoco es la Iglesia apenas amable, lo es de modo superlativo. Su Señor la llama "la más hermosa de las mujeres." Tiene un valor y una excelencia reales que no pueden ser superados por toda la nobleza y realeza del mundo. Si Jesús pudiera cambiar a su novia escogida por todas las reinas y emperatrices de la tierra, o aun por los ángeles del cielo, no lo haría, pues Él la pone en primer lugar, "la más hermosa de las mujeres." ¡Ella eclipsa a las estrellas!

Ni es esta una opinión de la que Él se avergüence, pues invita a todos los hombres a oírla. Pone un "he aquí" delante de ella, una nota especial de exclamación, que invita y detiene la atención. "¡He aquí! ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa!" (Cant. 4:1). Su opinión la publica aun ahora, y un día, desde el trono de su gloria, dará testimonio de su verdad ante el universo congregado. "Venid, benditos de mi Padre" (Mat. 25:34), será su solemne afirmación de la hermosura de sus escogidos.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: December 2 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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