Una carta de amor enviada a ti por Dios
«La palabra de Cristo habite ricamente en vosotros».
Colosenses 3:16
ESTUDIA la Escritura. Es una copia de la voluntad de Dios. Sé un hombre de las Escrituras, un cristiano de la Biblia. Escudriña la Escritura como quien busca una veta de plata. Este bendito Libro llenará tu cabeza de conocimiento y tu corazón de gracia.
Hay majestad que resplandece en cada línea de la Escritura.
Hay una melodía en la Escritura. Es esa bendita arpa que ahuyanta la tristeza del espíritu. ¡Con qué dulzura suena esta arpa de la Escritura, qué música celestial produce en los oídos de un pecador angustiado, especialmente cuando el dedo del Espíritu de Dios toca este instrumento!
Hay divinidad en la Escritura. Contiene la médula y la quintaesencia de la verdadera religión. Es una roca de diamantes, un misterio de piedad. Los labios de la Escritura tienen derramada gracia en ellos. La Escritura habla de fe, de negación de sí mismo y de todas las gracias que, como un collar de perlas, adornan a un cristiano.
¡Oh, entonces, escudriña la Escritura! Aunque tuviera la lengua de los ángeles, no podría exponer suficientemente la excelencia de la Escritura. Es un telescopio espiritual en el cual contemplamos la gloria de Dios; es el árbol de la vida, el oráculo de sabiduría, la regla de las costumbres, la semilla celestial de la cual es formada la nueva criatura.
«Los dos Testamentos —dice Agustín— son los dos pechos de los cuales todo cristiano debe mamar, para que obtenga alimento espiritual».
Estas santas hojas de la Escritura son para la sanidad de nuestras almas.
La Escritura es provechosa para todas las cosas. Si estamos desamparados, aquí hay vino especiado que anima al corazón abatido; si somos perseguidos por Satanás, aquí está la espada del Espíritu para resistirle; si estamos enfermos de la lepra del pecado, aquí están las aguas del santuario, tanto para limpiar como para sanar. ¡Oh, entonces, escudriña las Escrituras!
Lee la Biblia con reverencia. Piensa, en cada línea que lees, que Dios te está hablando. El arca en la cual se guardaba la Palabra estaba recubierta de oro puro y se llevaba sobre varas, para que los levitas no la tocasen. Éxodo 25:14. ¿Por qué fue esto, sino para dar reverencia a la Palabra?
Lee con seriedad. Es cuestión de vida o muerte; por esta Palabra serás juzgado y examinado.
Lee la Palabra con afecto. Haz que tus corazones sean vivificados con la Palabra. Trabaja para que la Palabra no sea solo una lámpara que dirija, sino un fuego que caliente. Lee la Escritura no solo como una historia, sino como una carta de amor enviada a ti por Dios, que pueda conmover tus corazones. Ora para que el mismo Espíritu que escribió la Palabra te asista al leerla; para que el Espíritu de Dios te muestre las cosas maravillosas de su ley, de modo que la Palabra se vuelva eficaz.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: Body of Practical Divinity — A
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.