Consuelo escogido para santos afligidos

La confianza infantil que transforma la oscuridad en bendición

Un llamado a sostener una confianza infantil en Dios por medio de Cristo cuando el futuro se oscurece, hallando en la quietud y la fe el fundamento del consuelo.

En nuestras horas de enfermedad, de postración o de debilidad, que una confianza infantil en Dios por medio de Cristo sea siempre el fundamento de nuestro consuelo y de nuestra esperanza. Miramos hacia adelante, y todo es tinieblas ante nosotros — pero para el hombre fiel, esa misma oscuridad es una bendición. No es sino la columna de nube que lo guía por un camino que él no conoce. Lo que pueda encontrar al andar por esa senda, no le importa predecirlo. Sufrimientos corporales, o pesares terrenales, o la misma muerte, pueden estar todos al acecho para él — de todo esto no sabe nada; pero sí sabe "en quién ha creído"; y a él se confía a sí mismo y a los suyos con una serena confianza para todo ese futuro desconocido. "El Señor es mi porción, dice mi alma, por tanto esperaré en él."

La raíz de la quietud es la confianza en Dios; consiste en mirar siempre a Dios; y así aquietar el espíritu ansioso dentro de nosotros, que de otro modo ha de temblar al borde de aquella niebla en la que flotan, confusamente, ante los ojos de todo hombre que escruta en ella, formas de pérdida y de dolor insoportables. Wilberforce

Fuente y atribución

Autor original: Manton Eastburn

Título original: Wilberforce

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Manton Eastburn, publicado originalmente en Grace Gems.

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