El apóstol se defiende de la acusación de liviandad e inconstancia por no haber ido a Corinto. Los hombres buenos deben procurar conservar la reputación de sinceridad y constancia; no deben decidir sino tras una reflexión cuidadosa, y no cambiarán sino por razones de peso.
Nada puede hacer más ciertas las promesas de Dios: el otorgarlas por medio de Cristo nos asegura que son sus promesas; así como las maravillas que Dios obró en la vida, resurrección y ascensión de su Hijo confirman la fe. El Espíritu Santo afirma a los cristianos en la fe del evangelio: el vivificar del Espíritu es una prenda de vida eterna, y los consuelos del Espíritu son una prenda de gozo eterno. El apóstol deseaba ahorrar la censura que temía sería inevitable si hubiera ido a Corinto antes de conocer el efecto que produjo su carta anterior.
Nuestra fuerza y capacidad provienen de la fe; y nuestro consuelo y gozo deben brotar de la fe. Las disposiciones santas y los frutos de la gracia que acompañan a la fe nos guardan del engaño en un asunto tan importante.
Capítulo 2
Razones por las que el apóstol no fue a Corinto (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 2 Corinthians 1:15-24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.