La "copa" es nuestra porción, y abarca todas las experiencias de nuestra vida terrenal. Nuestro Padre nos da la copa; por tanto, tiene que ser lo mejor que el amor más sabio pueda ofrecer. Cuando la muerte entra en un hogar cristiano, hay un consuelo dulcísimo en el pensamiento de que Dios ha hecho en realidad lo mejor posible por el amigo que se ha llevado. Le rogamos que coronara a nuestro ser querido con sus bendiciones más ricas, ¿y no es justamente eso lo que ha hecho? He aquí un pequeño poema que ilustra esto de manera hermosa.
Primero hay una oración por una amiga:
Dale, te ruego, todo bien: haz que todos los capullos del placer crezcan hasta flores perfectas de dicha dondequiera que sus pies vayan; que el brillante escudo de la Verdad y el fuerte brazo del Amor la protejan de todo daño terrenal. No sea que haya alguna otra cosa, mejor que todas las demás, que yo haya dejado de pedir, dije, concédele lo mejor de todo don que Tú consideres mejor que cualquier cosa que yo espere o sueñe.
Y he aquí la respuesta que llegó:
Yace ante mí pálida y serena; las rosas que pedí que florecieran a lo largo de su sendero de vida descansan sobre su pecho. Coronada con una calma extraña y arrebatada yace, como quien ha enmudecido de dulce sorpresa. ¡Mejor de lo que puedo pedir o soñar! Esta fue mi oración, y ahora que ella yace pálida y serena, con la paz de Dios en su frente, me pregunto, sollozando, consternado, si esto es aquello por lo que oraba.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: God's Will is Best
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.