«Por fin, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida». 2 Timoteo 4:8
Por esta corona la fe se esfuerza con sinceridad; sin embargo, el creyente reconoce, y reconocerá para siempre, que el goce de ella debe atribuirse por entero a la gracia soberana. Pues si él ama al Señor y su venida, el Señor lo amó primero; y él atribuye toda su fuerza, su valor y sus victorias a ese brazo divino que por sí solo trae la salvación. ¡Oh, tener la fe bien fundada y segura del apóstol y poder decir, en el espíritu de semejante esperanza: «Yo sé que mi Redentor vive!» Mi Redentor viene. Jesús vendrá pronto, conforme a su palabra, y juzgará a los vivos y a los muertos en su venida, dando a cada uno conforme a sus obras. Entonces serán repartidas las coronas; entonces todos recibirán la alabanza de Dios; entonces Jesús será glorificado en sus santos y admirado en todos los que creen. Señor Jesús, apresura tu venida y tu reino; y que yo, por tu gracia gratuita, reciba entonces gloria, honor e inmortalidad.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.