Pensamientos matutinos

La cruz no nos libera a medias: resurrección y justicia

Cristo padeció por nuestra culpa y resucitó por nuestra justificación; su victoria fue también la liberación legal y eterna de la Iglesia comprada con su sangre.

Fue entregado por nuestras transgresiones y resucitado por nuestra justificación. La historia de Jesús no se reduce a un acto aislado: Él, Cabeza de su Iglesia, obedeció y sufrió como nuestro representante. No murió por sí mismo; murió y venció por los suyos, mostrando que la deuda del pueblo ha sido tomada y pagada. Cuando Él pasa del juicio al favor, pasa también su pueblo.

Esta verdad evita una idea individualista de la redención. Lo que Cristo ganó no le pertenece solo a un alma, sino a todos los que confían en su nombre. Por eso podemos acercarnos sin pánico servil: nuestras culpas no siguen siendo sentencia final. La disciplina del Señor permanece, sí, pero no para condenarnos, sino para formarnos. Vivimos como los que ya han sido declarados justos en la resurrección del Hijo de Dios, para caminar en gratitud y obediencia.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - January 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura