«¡Dulce es el sueño del trabajador!» Eclesiastés 5:12.
En realidad no existen imágenes de Cristo. Sin embargo, hay en las páginas de los evangelistas cuadros de Cristo en ciertas actitudes, que encierran para nosotros un profundo significado.
Una vez lo vemos con un azote en la mano, expulsando a los profanadores del templo.
Otra vez lo vemos con una palangana y una toalla.
Otra vez lo vemos en una cruz, muriendo.
Y otra vez lo vemos como carpintero, con la sierra y el formón en sus manos. Este cuadro es rico en significado: nos enseña que no hay deshonor alguno en trabajar en un oficio, puesto que el Hijo de Dios trabajó como carpintero.
¡No hay manos tan hermosas como las manos que trabajan! Las marcas del esfuerzo son insignias de honor más resplandecientes que los anillos enjoyados sobre dedos blancos y delicados.
El cuadro muestra también la condescendencia de Cristo. Aunque era rico, se hizo pobre, e incluso trabajó para ganarse su pan cotidiano. Esto nos asegura, por tanto, su simpatía actual con quienes se afanan en el trabajo.
Es un pensamiento amable aquel de que las manos que ahora sostienen el cetro del universo ¡empuñaron en otro tiempo el martillo y la sierra!
«Si alguien no quiere trabajar, tampoco coma» 2 Tesalonicenses 3:10.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE DIGNITY OF LABOR
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.