Pensamientos vespertinos

La disciplina que ensancha el corazón para Cristo

La severa disciplina del Señor quita toda confianza terrenal para ensalzar a Cristo; su gracia que sostiene en la prueba es mayor misericordia que la misma remoción de la aflicción.

¡Oh, qué vaciamiento, qué humillación son necesarios para hacer sitio al humilde Cordero de Dios en el corazón de un pobre pecador creyente! Y durante años después de haber recibido a Jesús por primera vez, ese vaciamiento y esa humillación siguen siendo necesarios. Si no fuera así, ¿disciplinaría nuestro amado Señor como lo hace? ¿Cortaría esta o aquella dependencia, nos quitaría la confianza en las criaturas, a veces del modo más doloroso? De ningún modo; por estos medios busca Él afirmarse en nuestros afectos; quiere todo nuestro corazón. Y así, desprendidos de los apoyos terrenales, vaciados de la confianza en nosotros mismos, privados de los consuelos de aquí abajo, ¡cuán inefablemente precioso se vuelve Jesús! Entonces lo vemos como el Salvador que necesitamos, y hallamos en Él todo lo que jamás hallamos en la criatura, y mucho más: sabiduría, fortaleza, ternura y simpatía que superan todo lo que hombres o ángeles pudieran sentir por nosotros.

Recuerda, además, que el Señor no te privará de nada que fuera para tu verdadero bien. Él, y no tú, es el juez de lo que te conviene. Nosotros somos jueces imperfectos de lo que más favorece nuestro beneficio espiritual o temporal. Lo que juzgamos del todo indispensable, el Señor, en su sabiduría y amor, puede ver conveniente removerlo; y aquello cuya supresión a menudo habíamos rogado, puede decidir conservarlo. Tres veces oró Pablo por la remoción de su enfermedad, y tres veces el Señor negó su ruego; mas la negativa vino acompañada de una promesa: «Bástate mi gracia», dijo el Señor. Recuerde siempre el creyente probado que la gracia que sostiene en la temporada de la prueba es una misericordia mayor que la remoción misma de la prueba. Como si Jesús dijera a su siervo: «No veo que convenga a tu bien conceder tu oración, pero te capacitaré para soportar la dolencia sin murmurar; manifestaré mi fortaleza en tu debilidad y mi suficiencia en tu nada, de modo que no desearás su remoción». Y el creyente responde: «Señor, esto es todo lo que anhelo; si en tu sabiduría y amor ves bien afligirme todavía, estoy en tus manos para hacer conmigo lo que te parezca bueno. La continuación de la prueba sólo probará la fuerza de tu gracia y la ternura de tu corazón».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - August 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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