La Hora de Silencio

La disposición de Cristo para limpiar al leproso

Ante la larga historia de la misericordia de Cristo, el creyente deja atrás toda duda y acude con intrepidez al trono de la gracia, cierto de que Él quiere y puede limpiarlo.

«Si quieres, puedes limpiarme». Marcos 1:40

Al leproso de aquellos tiempos lejanos en Galilea bien se le podía perdonar que se preguntara si Cristo estaría verdaderamente dispuesto a perdonarlo. Probablemente era la primera vez que un suplicante como él se acercaba a Jesús. Era algo nuevo en Israel que un Rabí mantuviera trato amable con aquellos hombres miserables e inmundos. Tenían su hogar fuera del campamento y de la congregación. Por imposición de la sociedad eran separatistas y solitarios. Sí, bien podía ser una cuestión si Cristo tendría algo que ver con un sufriente tan poco atrayente y tan repugnante.

Pero en cuanto a mí, nunca debiera decir: «Si quieres». No debe quedar en mí ni un vestigio de duda ni de vacilación. Tengo a mis espaldas la historia de diecinueve siglos. Tengo la experiencia de una gran multitud que no puede ser contada, que me invita a ser valiente. Al este o al oeste, ayer u hoy, ¿cuándo rehusó Cristo alguna vez a un leproso en su caso lastimoso, en su desesperación de todo otro apoyo y salvación? Para perdón, para santidad, para consuelo, para gracia, acérqueme con intrepidez a su trono y a Él mismo. El cielo y la tierra pasarán, Él se contradirá a su propia naturaleza, desmentirá su nombre, antes de tratarme sin ternura. Él quiere; Él puede limpiarme.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Mark 1:40

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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