Mañana y noche

La dulce seguridad de un Redentor vivo y mío

El consuelo de Job se concentra en una palabra: "Mi". No basta con un Redentor que viva; ha de ser mi Redentor, y debo poder decir con fe: «Yo sé que Él vive por mí».

La médula del consuelo de Job se halla en esa pequeña palabra «Mi»: «Mi Redentor», y en el hecho de que ese Redentor vive. ¡Oh, asir a un Cristo vivo! Debemos obtener una propiedad en Él antes de poder disfrutarlo. ¿Qué me aprovecha el oro en la mina? Hay mendigos en Perú que piden su pan, y mendigos en California que piden su pan. Es el oro en mi bolsa lo que satisfará mis necesidades, comprando el pan que necesito. Así, un Redentor que no me redime, ¿de qué aprovecha? No descanses contento hasta que, por la fe, puedas decir: «Sí, me entrego a mi Señor vivo; y Él es mío». Puede que lo sostengas con mano débil; puede que pienses que es presunción decir: «Él vive como mi Redentor»; sin embargo, recuerda que si tienes fe aunque sea como un grano de mostaza, esa pequeña fe te da derecho a decirlo.

Pero hay aquí también otra palabra que expresa la fuerte confianza de Job: «Yo sé». Decir «eso espero» es consolador; y hay miles en el rebaño de Jesús que casi nunca llegan mucho más allá. Pero para alcanzar la esencia del consuelo debes decir: «Yo sé». Los «si», los «pero» y los «acaso» son seguros asesinos de la paz y del consuelo. Las dudas son cosas sombrías en tiempos de aflicción. ¡Como avispas, hieren el alma! Si tengo la menor sospecha de que Cristo no es mío, entonces hay vinagre mezclado con la hiel de la muerte; pero si sé que Jesús vive por mí, entonces la oscuridad no es oscura, y aun la noche es luz alrededor de mí.

Ciertamente, si Job, en aquellas épocas anteriores a la venida y advento de Cristo, pudo decir «Yo sé», no deberíamos nosotros hablar con menos positividad. Lejos esté de nosotros que nuestra positividad sea presunción. Velamos para que nuestras evidencias sean rectas, no sea que edifiquemos sobre una esperanza infundada; y entonces no nos contentemos con el mero cimiento, pues es desde los aposentos altos donde obtenemos el panorama más amplio. Un Redentor vivo, verdaderamente mío, es gozo inefable!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 21 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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