El meditador celestial vive la vida más dichosa del mundo y mantiene el comercio más enriquecedor con las Indias celestiales, de donde vuelve cargado con un tesoro invisible de gozo inmortal y consuelo espiritual. A medida que continúa meditando en las grandes cosas de Dios, se despliegan ante sus ojos tales plenitudes asombrosas, que halla en la divina plenitud temas suficientes para meditar durante toda la eternidad. La meditación, como los espías enviados por Israel en el desierto, vuelve con un buen informe de la tierra buena, presenta algunos de los frutos del paraíso y produce uvas refrescantes arrancadas de la verdadera VID. Aquí el alma cansada se retira a descansar en el seno de la promesa, en el amor de Dios, a pesar de todos los problemas que la rodean; y bebe del río que está delante del trono, que le hace olvidar sus miserias, como aguas que pasan de largo. ¡Oh, el alto estado de los hijos de Dios en la meditación! Ellos andan por los campos de gloria, se asocian con los ángeles de luz y tienen comunión con Dios mismo. Así, habiendo estado en el monte con Dios, su alma queda embelleecida; así, su rostro resplandece y su mente parece estar en el cielo, oponiéndose con nobleza a las prácticas viles de los hombres del mundo.
¡Oh alma mía! mientras los mortales combaten por coronas aquí abajo, medita en tu corona de arriba; contempla las hermosuras del país mejor; rumia la dicha de sus moradores; piensa en la plenitud de la gloria celestial; habla del amor de Dios y detente en las adorables excelencias del divino Redentor. Esta obra es su propia recompensa y conforma el alma con «la resplandeciente estrella de la mañana». Avergüénzate, desde ahora, de ocuparte meditando en cómo elevar tu fortuna, cómo hacerte famoso y cómo trazar tu suerte en el mundo; ¡esto último entrégalo a Dios, y echa lo demás fuera! Pero que aquel cuyo favor es mejor que la vida, sea el objeto de tu amor y el tema de tus meditaciones. ¡Así comenzarás el cielo, anticiparás la dicha y te prepararás para la eternidad y la gloria!
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: MEDITATION
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.