Es privilegio del creyente usar este lenguaje. Si espera algo del mundo, es una pobre "esperanza" en verdad. Pero si mira a Dios para suplir sus necesidades, ya sean bendiciones temporales o espirituales, su "esperanza" no será vana. Constantemente puede sacar del banco de la fe y ver suplida su necesidad de las riquezas de la misericordia de Dios.
Esto sé: prefiero tener a Dios por mi banquero, antes que a todos los Rothschild. Mi Señor nunca falla en honrar sus promesas; y cuando las llevamos a su trono, jamás las devuelve sin respuesta. Por tanto esperaré solamente a su puerta, pues Él siempre la abre con la mano de su gracia munificente.
Pero tenemos "esperanzas" más allá de esta vida. Pronto moriremos; y entonces nuestra "esperanza procede de Él." ¿No esperamos que cuando yazamos en el lecho de enfermedad, Él envíe ángeles para llevarnos a su seno? Creemos que cuando el pulso esté débil y el corazón palpite con dificultad, algún mensajero celestial se detendrá y nos mirará con ojos amorosos, y susurrará: "¡Espíritu hermano, ven!" Al acercarnos a la puerta del cielo, esperamos oír la invitación de bienvenida: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo."
Esperamos arpas de oro y coronas de gloria; esperamos pronto estar entre la multitud de los resplandecientes delante del trono; miramos hacia adelante y anhelamos el momento en que seremos semejantes a nuestro glorioso Señor, porque "¡le veremos tal como Él es!" Así pues, si éstas son tus "esperanzas," oh alma mía, vive para Dios; vive con el deseo y la resolución de glorificar a Aquel de quien provienen todas tus provisiones, y por cuya gracia en tu elección, redención y llamado, tienes alguna "esperanza" de gloria venidera.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: February 28 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.