Eso significa que tomó el puñado de harina y el poco aceite que tenía, preparó una tortilla primero para su hambriento huésped y después para sí misma y su hijo. Entonces descubrió que le quedaba tanta harina y aceite como antes.
Hay varias cosas que admirar en esta mujer. La primera es su fe: creyó lo que se le dijo y actuó conforme a ello. Es cuando cumplimos los mandamientos de Dios que Él nos bendice. Sus promesas son condicionales y dependen del cumplimiento de nuestra parte. Si esta mujer no hubiera creído y obedecido, el milagroso prodigio de dos o tres años en su casa nunca se habría obrado. También debe elogiarse su generosidad desinteresada: solo tenía lo justo para una comida para ella y su hijo, pero alimentó primero al forastero. Si hubiera preparado la comida solo para los suyos y dejado al profeta hambriento, no habría ocurrido el milagro de la multiplicación. Debemos estar dispuestos a compartir lo poco que tenemos con quienes lo necesitan, si queremos recibir la bendición sobre nosotros mismos.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - July 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.