Dios quiere que la gran obra de la justificación y salvación de los pecadores se lleve a cabo de principio a fin de tal manera que excluya la jactancia. Ahora bien, si fuéramos salvos por nuestras propias obras, la jactancia no quedaría excluida. Pero el camino de la justificación por la fe excluye para siempre la jactancia. Sin embargo, los creyentes no quedan librados a la anarquía; la fe es una ley, es una gracia que obra dondequiera que está de verdad. La fe, en este asunto, no se considera como un acto de obediencia o una buena obra, sino como lo que establece la relación entre Cristo y el pecador, lo que hace propio que el creyente sea perdonado y justificado por causa del Salvador, y que el incrédulo que no está así unido ni relacionado con él permanezca bajo condenación. La ley todavía es útil para convencernos de lo pasado y para guiarnos en lo futuro. Aunque no podemos ser salvos por ella como pacto, sin embargo la reconocemos y nos sometemos a ella, como regla en la mano del Mediador.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 3:21-31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.