"¿Por qué has afligido a tu siervo?" Números 11:11
Nuestro Padre celestial nos envía frecuentes aflicciones para poner a prueba nuestra fe. Si nuestra fe vale algo, resistirá la prueba. El dorado teme al fuego, pero el oro no. La piedra falsa teme ser tocada por el diamante, pero la verdadera joya no teme examen alguno.
Es una fe falsa aquella que solo puede confiar en Dios cuando los amigos son leales, el cuerpo goza de salud y los negocios son prósperos. Solo es fe verdadera la que se aferra al Señor cuando los amigos se han ido, cuando el cuerpo enferma, cuando el ánimo decae y la luz del rostro de nuestro Padre está oculta. Una fe que puede decir, en la más amarga angustia: "Aunque Él me mate, en Él confiaré", es fe nacida del cielo.
El Señor aflige a sus siervos para glorificarse a sí mismo, pues Él es grandemente glorificado en las gracias de su pueblo, que son obra de sus propias manos. "Nos gozamos en nuestras aflicciones, porque sabemos que la aflicción produce perseverancia, la perseverancia produce carácter probado, y el carácter probado produce esperanza". El Señor es honrado por estas virtudes que crecen en nosotros.
Nunca conoceríamos la música del arpa si sus cuerdas quedaran sin tocar. Nunca disfrutaríamos el jugo de la uva si no fuera pisada en el lagar. Nunca descubriríamos el dulce perfume del canela si no fuera prensada y golpeada. Nunca sentiríamos el calor del fuego si los carbones no se consumieran del todo. La sabiduría y el poder del gran Artífice se revelan por medio de las pruebas que sus vasos de misericordia tienen permiso de atravesar.
Las aflicciones presentes también sirven para intensificar el gozo futuro. Debe haber sombras oscuras en el cuadro para que resalte la belleza de las luces. ¿Podríamos ser tan sumamente bienaventurados en el cielo si no hubiéramos conocido la maldición del pecado y el dolor de la tierra?
¿No será más dulce la paz después del conflicto?
¿No será más bien recibido el descanso después del trabajo?
¿No será acrecentada la dicha de los glorificados por el recuerdo de los sufrimientos pasados?
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — Why have You afflicted Your servant?
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.